El yo explorador. La mediación lectura como un proceso de acompañamiento en la escuela.

21 noviembre 2022 / By Walid Pimienta

El primer escenario lector es la familia, la casa, el hogar, donde aprendemos a hablar, expresarnos y comunicarnos, luego la escuela, nos da las bases para aprender a leer y escribir, sin embargo, debemos entrar a detallar ese proceso lector y escritor de la escuela, porque los niños, niñas y adolescentes no se convierten en lectores y escritores una vez terminada la escuela, resulta allí lo que bien dice Alfredo Mires: “Ocurre que saber leer y escribir no nos convierte en lectores y escritores. En este sentido, la escuela alfabetiza, pero no culturiza. Enseña la mecánica de las letras, pero no la dinámica de la lectura. Se forman cifradores de textos, pero no lectores de mundos o comprendedores de entornos. Es decir, aprendemos a leer, pero no a ser lectores. Y salimos de la escuela como escribientes, pero no como escritores.” Resulta un proceso desvinculante y limitado, por eso la mediación lectora cobra especial atención en la escuela, como el escenario ideal y mágico para convertirnos en lectores y acompañantes de los procesos lectores. como lo define Monserrat Sarto, “El niño necesita un mediador que le eduque para leer, que sirva de puente entre él y el libro, le descubra el valor de la lectura y tenga con él un seguimiento hasta que termine el proceso lector, hasta que alcance su autonomía”.

Todo lo que está a nuestro alrededor es leído por alguno de nuestros sentidos o varios al mismo tiempo, tenemos un plato de comida en nuestra mesa y ese plato es leído por nuestra vista, nuestro gusto y nuestro olfato; colores, olores, formas, texturas y sabores los encasillamos, y definimos si es de nuestro agrado o si por el contrario preferimos volver a comerlo muy esporádicamente o no volver a probar ese plato nunca. Lo mismo nos sucede con la exploración lectora, cuando tenemos un texto en nuestras manos, utilizamos nuestros sentidos y sentimientos, para definir si ese texto es de nuestro agrado o no. Pero ese proceso de exploración es exitoso para los niños, niñas y jóvenes en el marco de la escuela, si está definido por una mediación intencional y consiente, pues la narrativa en un texto especifico puede no llamarles la atención, pero la exploración se define justamente por el acercamiento a las diferentes tipologías textuales y al interés o desinterés que se define por unos y otros, al reconocimiento de dichas tipologías, a definir el reconocimiento y gusto de autores específicos y ciertamente encantarse con un género o narrativa especifica. Al hacer esas distinciones la persona está entrando en un proceso lector consiente y no solo al proceso lector enfocado en un ejercicio de evaluación en el marco de la escuela; es esa independencia la que nos convierte en lectores, como lo define Monserrat Sarto, “El niño necesita un mediador que le eduque para leer, que sirva de puente entre él y el libro, le descubra el valor de la lectura y tenga con él un seguimiento hasta que termine el proceso lector, hasta que alcance su autonomía”.

Y nosotros, como lectores más asiduos, como maestros y maestras podemos autoreconocermos como potenciales mediadores y mediadoras de lectura, responder a las necesidades e intereses de la comunidad educativa y apoyar procesos de mediación lectora desde la exploración personal, compartir el placer de la lectura, la escritura y la oralidad y apuntar a responder a la función misma de la lectura atendiendo a su vez al objetivo de la mediación, apoyar procesos de lectura que ayuden a los estudiantes a convertirse en lectores, en palabras de Carlos Sanchez Lozano…“donde ocurren diversas prácticas de lectura: leer para divertirse, para auto-descubrirse, para aprender o para afirmarse como persona con opiniones propias. La función singular del mediador es diseñar estrategias para acercar al lector novato a los textos”.

Por eso, la invitación siempre será a leer, leer a viva voz, leer con amor, leer diferentes tipos de textos, a permitir la exploración autónoma y acompañar esa exploración, porque en cada persona a un posible lector esperando el libro indicado para establecer una conexión.

 

Artículo de Mariana Posada R. Socióloga, Esp. en Des. Social. Apasionada por la literatura francesa.